ENTREVISTA A VÍCTOR VÁSQUEZ (Asociación GLBTI de La Libertad): “En Perú el movimiento GLBT se ha acostumbrado a tener un rol de víctima”
Viajamos desde Centroamérica hasta Perú, país con un arraigado movimiento indígena que comparte en ocasiones espacios de lucha con el movimiento LGTB. He tenido la oportunidad de conocer la realidad del colectivo LGTB peruano de la mano del activista Víctor Vásquez, Presidente de la Asociación GLBTI de La Libertad, organización que trabaja la diversidad sexual en uno de los departamentos del norte de Perú.
Alberto: ¿Qué es la Asociación GLBTI de La Libertad? ¿Cómo y cuándo nace vuestra organización?
Víctor Vásquez: La Asociación GLBTI de La Libertad es una asociación civil sin fines de lucro, la primera organización homosexual registrada en nuestro departamento, del cual llevamos el nombre en nuestro nombre legal: “La Libertad”.
Fui invitado a una conferencia internacional de ILGA LAC a Lima, ya que estaba realizando una investigación sobre la comunidad GLBT, y al llegar al evento había instituciones no todas legales, excepto las de la capital Lima, pero en La Libertad, departamento donde vivía, no había organización GLBT. Luego de esos días conversando con personas con la misma tendencia partidaria que yo, decidí formar una asociación al llegar a Trujillo. Nos reunimos un 10 de octubre de 2007 un grupo de chicos gays animados en formar un grupo donde pudiéramos formarnos como GLBT y en un momento determinado insertarnos en la coyuntura de nuestra sociedad, por una sociedad democrática y más equilibrada , por un mundo mejor, por el respeto a la orientación sexual e identidad de género. Nos fundamos ese miércoles 10 de octubre.
Desde ese momento sabíamos que nos enfrentaríamos a una sociedad heterosexista, discriminadora y más aún a un estado homofóbico e indiferente ante ciudadanos como nosotros. Los GLBTI, como nos llamamos ahora, nos fundamos para no desaparecer jamás y estar siempre presentes en la lucha ante un organismo mundial marginante y abusivo con las minorías en general.
A: Actualmente, ¿cuál es la situación legal de los derechos LGTB en el Perú?
VV: Es importante tener en cuenta como en nuestro país ha sido y es la situación de nuestra comunidad. En el gobierno anterior, es decir el quinquenio anterior, se aprobó la no discriminación por orientación sexual en el Código de Procedimientos constitucionales, con lo cual fue la primera ley a nivel nacional que protege a gays, lesbianas trans y bisexuales.
Sin embargo, con la llegada del actual gobierno del Presidente Alan García (APRA), se han experimentado varios retrocesos, como la no ratificación de la Convención Iberoamericana de los Derechos de la Juventud. Dicha convención se aprobó con cambios en algunos artículos donde se mencionaban beneficios para la población GLBT. De la misma forma pasó con el tema de la sanción en el código policial, las personas que desean postular a la policía no pueden mantener relaciones extramatrimoniales y deben tener la orientación hegemónica, es decir, ser heterosexuales. No pueden postular personas que mantienen relaciones afectivas-sexuales con personas de su mismo sexo, algo totalmente inaceptable que demuestra el perfil homofóbico de este gobierno aprista.
Además, existe una impunidad muy clara en los casos de agresiones contra población GLBTI por parte de agentes del orden, tanto policías como serenazgos, cuerpos de vigilancia diferentes, pero igual de agresivos e ignorantes. Nosotros como asociación denunciamos la agresión y la tortura de nuestro amigo Luis Alberto Rojas, quien fue violado por miembros policiales que hasta ahora no han sido sancionados y están libres, como también el abuso que existe contra nuestras compañeras trans, que son golpeadas en Lima por el Serenazgo, y los asesinatos que existen de manera continua y sin resolver.
No somos un país donde se penalice la homosexualidad, pero igualmente nuestra realidad se ignora tanto que la indiferencia forma parte de la marginación y de la discriminación. Finalmente se puede decir que hubo avances en gobiernos anteriores, pero actualmente es clara la intención de este gobierno.
A: ¿Cuáles son los principales retos del movimiento LGTB peruano en estos momentos?
VV: Uno de los retos más importantes que está presente en nuestros grupos es el ganar más autonomía y, con ello, posicionarse políticamente dentro de los partidos que defienden la libertad y la equidad, crear grupos partidarios que velen por los intereses de las minorías sexuales percibidas.
En nuestro país el movimiento GLBT se ha acostumbrado a tener un rol de víctima. No es un actor político reconocido, por lo tanto es un actor sin protagonismo político y la opinión del movimiento no tiene peso ni la validez política necesaria.
Lamentablemente se han direccionado mal las cosas. Los grupos GLBT perciben ayudas como población vulnerable ante el VIH-Sida y no existen medios conocidos para poder ser autónomos. Estos proyectos contra el VIH son dirigidos por el Fondo Global, que ha envuelto claramente al movimiento. Casi todos los grupos GLBT dependen de él. Ha habido grupos que empezaron o se formaron de otra manera y fueron más autónomos, pero ahora son muy pocos. Si el Fondo Global es del Banco Mundial no se puede esperar que promueva autonomía con un pensamiento libre contra la opresión y el maltrato económico social.
A: ¿Persiste aún la homofobia en la sociedad y en la política peruanas?
VV: Como ya he mencionado anteriormente, existe una clara homofobia en la sociedad peruana, aunque se ven parejas ya que viven juntas, que tratan de realizarse y quererse. Todavía existen los insultos y los golpes. No somos ciudadanos completos, somos ciudadanos limitados, ya que no tenemos todos los derechos civiles reconocidos como parejas del mismo sexo.
Pero, siempre recuerdo las palabras de un amigo que me dijo: “Si ustedes no hacen nada, ¿quién lo hará por ustedes?”. Y es muy cierto. La situación es difícil, pero no pienso vivir mi vida sin ser protagonista de estos cambios que tienen que suceder.
A: ¿Cómo valora el movimiento LGTB peruano el mandato presidencial de Alan García (APRA) en materia de libertades sexuales?
VV: Como uno de los gobiernos más homofóbicos, que es cómplice de comentarios absurdos y fuera de época. Realmente los grupos de minorías sexuales siguen en pie por la valentía de muchas personas que desean una sociedad mejor y un mundo con esperanza. A través de este gobierno sólo existen limitaciones y marginación.
A: ¿Representan Ollanta Humala y el principal partido de la oposición (PNP) una alternativa para conseguir en Perú avances legislativos en favor de las minorías sexuales?
VV: Yo soy militante del Partido Nacionalista de Perú, el partido de Ollanta Humala, y como político y activista homosexual me da esperanza que en el momento determinado sea ésta la alternativa para que el movimiento homosexual surja y se empodere políticamente. Esta tarea no es sencilla, ya que la comunidad GLBT piensa que un partido de izquierda nos va encerrar o llevar al paredón. Existe ese miedo aumentado por el actual gobierno y otros partidos conservadores oportunistas. Es una tarea que debemos realizar, una tarea doble que nos llevará un tiempo determinado, es decir, debemos dar a conocer que los grupos con un perfil izquierdista, socialista, son los que han dado las oportunidades a los movimientos GLBT para posicionarse como corresponde. Esto se ha visto en la mayoría de países donde rigen estos gobiernos, acá los grupos conservadores enmascarados en consignas falsas y maquilladas son parte de grupos partidarios derechistas, conservadores y cristianos.
A: Perú es un país con un arraigado movimiento indígena. En su lucha por la diversidad, ¿podemos encontrar puntos de encuentro entre el movimiento indígena y el movimiento LGTB? ¿Cuáles?
VV: Como se da énfasis en uno de los artículos de nuestro estatuto, trabajamos para combatir cualquier tipo de discriminación por orientación sexual e identidad de género, social étnica, etc. Es cierto que los movimientos indígenas, los cuales también han sido víctimas de marginación y discriminación, tienen puntos en común con el movimiento homosexual, ya que ambos hemos vivido esta situación similar de indiferencia y marginación. Nos unen puntos en común como el reclamo de nuestros derechos como seres humanos, como ciudadanos peruanos, y el derecho a una vida digna donde nuestras demandas sean escuchadas.
A: ¿Es España un ejemplo en las conquistas a conseguir para la igualdad de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales?
VV: Claro que es un ejemplo a seguir, España es un país donde el movimiento GLBT ha logrado ser escuchado por el trabajo continuo de sus miembros. Sabemos que es un duro reto, que también lograremos en nuestro país, pero con mucho trabajo y con un gobierno que se identifique con sus ciudadanos independientemente de su orientación sexual e identidad de género, su etnia, su status social y su religión, un gobierno que proclame el respeto y la igualdad, un gobierno que logre en conjunto con todos nosotros un país más decente, un país con mandatarios y autoridades de verdad, un país con ciudadanos completos.
Aquí podrás encontrar más entrevistas de esta sección.
Eso es falso. COn el respeto que me merece la persona entrevistada, y su tendencia política, que no comparto, Ollanta Humala no tiene una posición clara respecto de los derechos GLBT, cereza en el pastel de no tener un programa político contundente (su propio asesor, Carlos Tapia, con brillante ironía, se permitió declarar que Ollanta es un tipo que «GENERA AFECTO», y es verdad, pero eso no es suficiente para gobernar un país complejísimo como el Perú). Es un muchacho con buenas intenciones y dinero venezolano, nada más, pero las necesidades reivindicativas lo han convertido en figura y podría ser el próximo presidente del Perú. Es más: su madre pidió que los homosexuales fuesen fusilados, opinión que comparte su hermano Antauro y su familia (de la que Ollanta, sagazmente, quiere desligaar su proyecto político, pero eso es falso).
No desinformemos al público español. 1. La izquierda más pro-GLBT es, sin duda, la representada por Susana Villarán, pero tienen muy poco apoyo popular (cosa que lamento), básicamente porque en el Perú,de Belaúnde en más, no se vota a presidentes «blancos», y porque a su interesante programa político le falta el toque sagaz y pragmático para trepar en las encuestas y liderar una corriente de opinión conla que simpatizo (aunque no en su totalidad) 2. Alan García juega a la escopeta de 2 cañones. Su pseudo socialdemócrata partido no es homofóbico pero tampoco pone los puntos sobre las íes, históricamente han tenido una posición acomodaticia y de traición a sus principios fundamentales, empezando por el secreto a voces del Perú mundial que es la homosexualidad del fundador, Haya de la Torre, y por sus alianzas sistemáticas con sus perseguidores políticos de derechas, amén de la ultraderechización del gobierno actual.
3. La homofobia en el Perú está a mi juicio, y como peruana lo digo, batiéndose en retirada, pero en una retirada lenta y hay demasiado por hacer. Como en todas partes del mundo, . Los gays (sobre todo los gays con pasta) se lo pasan pipa, tienen de dónde escoger, garitos, vida delicatessen, mejores trabajos, y se ne fregan en las burlas. Las lesbianas sufren el problema de invisibilidad, aunque iniciativas recientes, de fiestas lésbicas, están dando oxígeno al tema, pero básicamente es un tema de chicas del sector A menores de 30 años (igual es una gran esperanza). La lesbiana intelectual o profesional está directa o indirectamente excluida de estas soirées, y su espacio consistiría en los gruops de activismo lésbico que, a su vez, pondrían en riesgo su sostenibilidad económica-patrimonial-profesional. La invitan, claro está, pero puede verse inmersa en un espectáculo de reggaetón-superficialidad-dolcegabbanismo ante lo cual sólo queda ir al vestíbulo, recoger las cosas, y chapar el primer taxi destartalado hacia tu destino. Lamentablemente es un tema irregular, incipiente, y hay pocos espacios para mujeres (y pocas mujeres). Los clivajes socio-culturales de los que adolece el Perú se reflejan en el mundo glbt. También los abismos de desarrollo en mentalidades entre la capital y las provincias. Pero todos sufren: sufren las limeñas de sector AB, de más de 30 años, criadas en ambientes represivos (y ergo con menos experiencia en estos asuntos): unas optan por casarse, las otras por abocarse a una vida profesional en la que no pueden conciliar una vida personal censurada que puede afectar su actividad principal, y desde luego la suerte existe para algún porcentaje minúsculo. -las de ese sector, de menos de 30 y con menor preparación, se lo pasan pipa en un ambiente limitado, de pocas chicas, de living la vida loca con reggaetón refinado y manutención parental. Paradójicamente, son las menores de 25 las más experimentadas en la materia, ya que últimamente hay mayor apertura. Sufren las limeñas del sector CDE, añadiéndose discriminación socioeconómica y/o racial a un contexto aún más conservador que el de la pacata Lima de alcurnia. Sufren las provincianas (hay que poner acento en esto), que no tienen en lo absoluto espacio alguno y que viven en contextos parecidos a los de Lituania (salvo la ciudad de Trujillo, que me parece muy gay friendly, o Iquitos, situada en la alegre selva peruana). No es Irán ni Nicaragua, pero la sanción social es muy grave siendo MUJER. En resumen, en el Perú se salvan:
1. Los gays burgueses con buenos trabajos, HIPER VISIBLES y abundantes (mucho para ligar, mucho para escoger). Los gyms están poblados de ellos.
2. Las lesbianas menores de 30 años y de los sectores AB.
Para lo demás, el panorama es muy deprimente, y no creo que Ollanta Humala represente el prozac de la salvación GLBT. Necesitamos una izquierda democrática y una derecha liberal, tanto en el gobierno como en la oposición. Ni Ollanta Humala, ni Alan, ni Keiko (la hija de Fujimori), ni Lourdes FLores (católica cuya homosexualidad se rumorea pero que a mi parecer «no ejerce»), ni Castañeda Lossio (homosexual que ejerce tras bambalinas pero manda, desde su cargo municipal, apalear travestis). Posiblemente con Alejandro Toledo hayan avances (fue un buen presidente). Pero ninguno de los presidenciables garantiza luces al final del túnel oscuro que significa ser gay en el Perú.
(perdón por la estadística barata, pero es mi percepción).
Bueno debemos respetar las ideas de Víctor y además su valentía de ser un militante político del Partido Nacionalista y además activista gay. En realidad su partido si propuso en las elecciones del 2006 reconocer las uniones civiles, ahora la persona que dice que Susana Villarán es parte de la Izquierda en el Perú, está equivocado, ya que ella representa a un partido que defiende el neoliberalismo y sus integrantes fueron ministros del gobierno neoliberal de Alejandro Toledo